Antes de retirarse el próximo mes de julio a sus actividades filantrópicas, Bill Gates tendrá que echar mano de chequera y pagar los 40 dólares por acción -su oferta inicial ha sido de 31 dólares- que le exigen los accionistas de Yahoo! No le queda más remedio si quiere que su todopoderosa Microsoft sobreviva en el futuro.

A la empresa de Gates ya no le vale con llevar el sistema operativo Windows o el paquete Office a millones de ordenadores de todo el mundo. Microsoft ha monopolizado el mercado informático en los últimos años, también ha tenido éxito en la telefonía móvil, se ha atrevido incluso con los videojuegos (Xbox), pero en Internet ha fracasado estrepitosamente. Gates nunca ha conseguido superar el retraso que ha supuesto no darse cuenta a tiempo de la importancia que iba a tener la Red.

Una máxima del management dice que «en cualquier esquina hay un pistolero dispuesto a acabar con tu empresa». Los pistoleros que pillaron a Gates en una emboscada fueron Jerry Yang y David Filo (fundadores de Yahoo!) y Larry Page y Sergey Brin (creadores de Google). Éstos le demostraron que la nueva revolución tecnológica está en el acceso inmediato a los contenidos, en cualquier momento y en cualquier lugar, y en que prácticamente todo lo necesario para poder trabajar con los ordenadores ya se puede obtener a través de la Red y sin pagar.

Google no se ha conformado con dominar el mercado de los buscadores -donde tiene una cuota del 60%-, sino que ha atacado el corazón de Microsoft con el lanzamiento de Google Docs, que permite escribir textos y utilizar hojas de cálculo que luego se guardan en servidores centrales, con lo que no ocupan sitio en el disco duro. Si Google Docs es gratis, ¿quién va a pagar por el Windows Office de Microsoft? Page y Brin también se adelantaron a Gates en la compra de YouTube, y lanzaron programas tan espectaculares como Google Maps y Google Earth.

Ahora a Microsoft no le queda más remedio que pagar más de 30.000 millones de euros por Yahoo! para no perder el tren. La nueva Microhoo! sería líder en correo electrónico -Yahoo Mail y el Hotmail de Microsoft suman 500 millones de cuentas-, dominarían un mercado tan estratégico como el japonés, tendrían productos tan apreciados por los internautas como el servicio de fotografías Flickr, y pasarían a controlar una cuota conjunta en el mercado de buscadores del 30%, la mitad que Google.

En la partida están en juego los cuarenta mil millones de dólares que supone ahora la publicidad por Internet, un mercado que se duplicará en los próximos tres años. Google ya se ha hecho con el 35% de este pastel y Microsoft se ha puesto como objetivo llevarse una cuarta parte, aunque para ello va a necesitar algo más que la chequera. Tiene que dar un giro radical a su estrategia y dejar atrás su vieja cultura y su prepotencia. En caso contrario, la adquisición de Yahoo! sería como si un niño rico se compra un juguete muy caro y lo rompe.

Bill Gates y Steve Ballmer han sabido crear un gran gorila -como se considera a Microsoft en Wall Street-, pero para luchar con el leopardo Google necesita desesperadamente la agilidad de los chimpancés de Yahoo!

 

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