Cuando empiezas un negocio estás convencido de que si ofreces un buen producto o un buen servicio, tarde o temprano los clientes llegarán. El boca-boca hará multiplicarlos y, si se trata de un negocio virtual, el SEO o el SEM te harán disparar tus ventas. Muchos de nuestros clientes llegan convencidos de que es así. Y se equivocan.

¿Qué pasa entonces con el índice de rebote de la página? 

¿Por qué un cliente potencial que entrar en la web se marcha sin comprar?

Personalmente no creo en las recetas de éxito pero sí es cierto que hay ciertas palabras mágicas, un conjunto de fórmulas o palabras clave que despiertan nuestro cerebro para que ejecute una acción. Esta es la clave de la convertibilidad, a la que nosotros destinamos cada vez más recursos.

El primer paso es ser visible, luego recibir visitas, pero si no las retienes ni conviertes en clientes, ¡pierdes el tiempo!

En este vídeo Laura Ribas nos invita a:

  • Mejorar nuestro copy apelando a la emoción.
  • Presentar los precios de forma persuasiva.

  • Dotar de autoridad tu marca.

 ¿Cómo? ¡Mira el vídeo!

Si ya has visto el vídeo consejo, te resumimos en 7 puntos algunas las ideas esenciales que debes grabarte:

  • Encuentra tu valor diferencial, esa “promesa” que te hace atractivo, diferente y la mejor opción posible. Si eres uno más del montón, ¡busca en qué diferenciarte de la masa!, y sobre esta base construye tu marca (branding) con contenidos (copys) de calidad que plasmen perfectamente este valor. Si no persuades a tu usuario de las razones que te hacen tan bueno (y luego se lo demuestras), no te comprará: ¡Sé osado!
  • Simplifica y reduce las opciones para evitar que el cliente esté paralizado por la indecisión. Si expones de forma clara unas cuantas opciones de compra, le será más fácil pasar a la acción sin pararse a reflexionar.
  • Recuerda la regla del 9: mejor precios que acaben en 90, 95, 99 que cifras redondas. Renuncia a esos céntimos y haz que piensen “total, si no llega a…”.
  • Haz comparativas entre precios, ofreciendo dos precios (uno más elevado y otro mucho más asequible) de forma que uno de ellos se perciba como una “ganga”.
  • Piensa en si puedes fraccionar pagos para alcanzar a aquel que le frena un gran desembolso. ¡Da facilidades!
  • Gánate su confianza para aumentar tu autoridad sobre él. Incluye sellos que lo acrediten y luego actúa en consecuencia.
  • Presenta a tu equipo, muestra quiénes hay detrás de tu empresa, para que el cliente perciba que hay profesionales reales que responderán del producto o servicio, como si de una tienda física se tratase.
No olvides la regla del 9: Pon precios que acaben en 90, 95, 99 mejor que cifras redondas. - Compártelo en Twitter con un Click

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Si te han gustado sus ideas, no te pierdas la entrevista que le hicimos a Laura hace unos meses y conócela un poco más.

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